Disponer de un punto adecuado para la higiene de manos es necesario en muchos entornos profesionales. Sin embargo, no siempre existe una toma de agua o un desagüe cerca del puesto de trabajo.En estos casos, los lavamanos autónomos permiten disponer de un punto de lavado sin necesidad de realizar una instalación fija.
Se utilizan en sectores muy distintos, como hostelería, alimentación, clínicas, peluquerías, estudios de tatuaje, industria, agricultura, ferias, rodajes o food trucks.
La clave está en elegir un modelo adaptado al uso real, al espacio disponible y a las necesidades de cada actividad.
Contenido del artículo
¿Qué es un lavamanos autónomo?
Un lavamanos autónomo es un equipo que funciona sin necesidad de conexión permanente a la red de agua y desagüe.
Normalmente incorpora:
- depósito de agua limpia;
- depósito independiente para aguas residuales;
- sistema de bombeo;
- grifo;
- pedal, pulsador o sistema de accionamiento similar.
Además, algunos modelos incluyen dispensador de jabón, portarrollos o sistemas de calentamiento de agua.
Su principal ventaja es la facilidad de instalación y movilidad.
¿Dónde se utilizan?
Los lavamanos autónomos pueden resultar útiles en muchos sectores.
Entre los más habituales encontramos:
- hostelería y restauración;
- food trucks;
- tiendas de alimentación;
- clínicas y centros médicos;
- estudios de tatuaje;
- peluquerías y centros de estética;
- talleres;
- naves industriales;
- explotaciones agrícolas y ganaderas;
- ferias y eventos;
- rodajes y platós;
- mercados ambulantes;
- instalaciones temporales;
- casetas de obra.
Por tanto, no se trata de un equipo exclusivo de un sector concreto.
Normativa sobre lavamanos en empresas
En España, el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, establece que los lugares de trabajo deben disponer de instalaciones adecuadas para la higiene de los trabajadores.
En términos generales, los lavabos deben contar con:
- agua corriente;
- jabón u otros productos de limpieza;
- toallas individuales o sistemas higiénicos de secado;
- una ubicación adecuada respecto a los puestos de trabajo.
La norma exige disponer de agua corriente, aunque no establece de forma general que el lavamanos tenga que estar conectado directamente a una red fija.
Por este motivo, los lavamanos autónomos con depósitos de agua limpia y aguas residuales pueden resultar una solución práctica cuando no existe una instalación cercana o cuando el puesto es temporal.
En actividades relacionadas con alimentos también debe tenerse en cuenta el Reglamento (CE) nº 852/2004 sobre higiene de los productos alimenticios y los sistemas de autocontrol correspondientes.
Tipos de lavamanos profesionales
Lavamanos autónomos con depósito
Son los más adecuados cuando no existe una conexión fija.
Incorporan depósitos independientes para agua limpia y agua residual, lo que permite utilizarlos en distintos puntos de trabajo.
Lavamanos de pedal
El agua se acciona con el pie.
Este sistema es muy habitual porque evita utilizar las manos para abrir el grifo.
Además, suele ser sencillo, resistente y adecuado para un uso intensivo.
Lavamanos de rodilla
Funcionan mediante un pulsador frontal que se activa con la rodilla.
Al igual que el pedal, permiten reducir el contacto manual con el equipo.
Lavamanos con sensor
Incorporan un sistema electrónico que detecta las manos y activa automáticamente el agua.
Son cómodos y reducen el contacto, aunque requieren alimentación eléctrica o baterías.
Lavamanos murales o de pie
Los modelos murales ocupan menos espacio y se fijan directamente a la pared.
En cambio, los lavamanos de pie disponen de una estructura propia y pueden ser más adecuados cuando se busca una unidad independiente.
¿Es obligatorio el accionamiento por pedal?
No de forma general.
Sin embargo, los sistemas de pedal, rodilla o sensor son muy utilizados porque permiten abrir el agua sin tocar directamente el grifo con las manos.
Por este motivo, suelen ser una opción recomendable en entornos donde la higiene tiene especial importancia.
¿Qué características conviene valorar?
Antes de elegir un lavamanos, conviene revisar varios aspectos.
Capacidad de los depósitos
En los modelos autónomos, la capacidad determina cuánto tiempo puede utilizarse el equipo antes de rellenar el agua limpia o vaciar el depósito de aguas residuales.
Sistema de accionamiento
Pedal, rodilla o sensor pueden mejorar la comodidad y reducir el contacto con superficies.
Agua caliente
Dependiendo de la actividad, puede ser necesario disponer de agua caliente.
Algunos modelos incorporan sistemas de calentamiento, mientras que otros trabajan únicamente con agua a temperatura ambiente.
Material de fabricación
El acero inoxidable es uno de los materiales más habituales por su resistencia, durabilidad y facilidad de limpieza.
Movilidad
Si el lavamanos va a cambiar de ubicación, conviene valorar su peso, dimensiones y facilidad de transporte.
¿Qué lavamanos elegir?
La elección dependerá principalmente del lugar y del uso.
Si existe una toma de agua y desagüe cercanos, un modelo fijo puede ser suficiente.
En cambio, cuando no hay instalación cercana o se necesita movilidad, un lavamanos autónomo puede ser más práctico.
Antes de comprar conviene tener en cuenta:
- ubicación;
- frecuencia de uso;
- número de usuarios;
- necesidad de agua caliente;
- capacidad de los depósitos;
- posibilidad de conexión a red;
- requisitos específicos de la actividad.
En Comercial Alfer recomendamos elegir el lavamanos en función del uso real y de las condiciones del puesto de trabajo.
Un equipo bien dimensionado facilita la higiene diaria y evita realizar instalaciones innecesarias.
